UN NUEVO AMIGO
Reptando con cuidado para no romper su trajebaño nuevo, Lautaro cruzó bajo el alambrado. Al otro lado de la arboleda había escuchado tararear a alguien y aunque intentó llamar su atención, no obtuvo respuesta. Al llegar a la quebrada, se encontró a un niño un poquito más alto que él, brincando entre los árboles con la agilidad de una ardilla. Su cabello era largo y oscuro y sus ojos oscuros y rasgados. -Hola. –Exclamó Lautaro. Aunque disponía de todo el cerro para correr e investigar a sus anchas, extrañaba tener amigos para jugar -Nunca antes te había visto…¿Vives aquí hace poco?. -Desde que la noche se hizo día y el Mamalluca se transformó en un enorme cerro… hemos vivido aquí…-Señaló el niño con una sonrisa. Lautaro lo observaba con atención y una pregunta se le atoraba en la garganta. -¿No estás un poco grande para usar pañales?. –Preguntó aguantando las ganas de reír. Si su mamá viera a ese niño, seguro ya no le obli...