EL TREN
Lautaro ya es grande porque anda solo en bicicleta, tiene su propia pieza con una linda lámpara de avión y además, va al jardín donde puede jugar con otros niños y aprender muchas cosas. En septiembre cumplirá cuatro y pronto irá al colegio con uniforme. Lautaro es muy simpático, cariñoso e inteligente, pero a veces, solo a veces, es un poquito desobediente. Especialmente a la hora de comer. Aunque lo rete, le cuente cuentos o le cante canciones, su mamá no consigue hacerlo almorzar sentado. Lautaro se sube a la silla y come una cucharada, da tres vueltas por la cocina y come otra cucharada. Juega un poco con su camión o pinta en la pizarra y come otra cucharada. El problema es que todos los días al terminar de comer, la cocina queda toda revuelta, la mamá muy enojada y Lautaro con un terrible dolor de estómago. El otro día, cuando su mamá estaba sirviendo la comida, llegó de sorpresa la Mimí; Una señora que aunque se ve m...